Del rectángulo al diamante...
Del rectángulo de fútbol al diamante del béisbol: La inesperada transición de William Ravelo
Mario Manzanares
El eco de los aplausos en los estados de fútbol amateur y profesional ha cambiado en el grito seco de ¡Strike! y ¡Out! Para este humilde caraqueño que echo raíces en Acarigua William Ravelo.
Su historia digna de una novela deportiva, narra el giro inesperado, un cambio que lo llevó de la pasión por el balompié a impartir justicia en el diamante de béisbol.
Para quienes lo recuerdan corriendo incansablemente por las canchas venezolanas, primero con las selecciones juveniles y primera categoría luciendo la camiseta blanco y verde del Distrito Federal, la vinotinto Sub 20 y los equipos profesionales de Galicia quien lo hizo profesional, luego con Tiquires Flores Aragua, para luego recaer en el pentacampeon nacional Portuguesa FC las temporadas del 74 al 76, defendiendo con garra y dejando el pellejo y el alma en cada jugada, la imagen de este fortachon, William Ravelo, ahora informado de negro y azul, con careta protectora, pero y su contador de bolas y Strikes en su mano, resulta, cuánto menos, curiosa.
Se preguntará la gente, ¿Qué llevó a este futbolista profesional a cambiar el césped del rectángulo por la arena, los goles por los conteos y la adrenalina de la fanaticada futbolera por la tensa calma que precede a cada lanzamiento.
Tras una carrera futbolística marcada por la disciplina y la constancia que se inicio en el conocido Colegio Santo Tomás Aquino, dónde dió sus primeros toques del balón, para luego recaer en la selección juvenil del Distrito Federal que lo hizo recibir el premio Atleta del Año, seleccionado por el prestigioso Círculo de Periodistas Deportivos en 1969, en el 70 fue sub campeón nacional con DF y campeón primera categoría en 1970, luego viajó al Suramericano sub 20 en Paraguay, con la selección nacional representó a Venezuela en los VI Juegos Deportivos Bolivarianos de Maracaibo en agosto 1970, en la Copa del mundo el 07 de junio 1970 , Torneo Independencia de Brasil (71), viajo con la Selección Preolímpica de fútbol a juegos de fogueo a Guadalupe y Martinica. Luego llegó el salto al profesional con el Galicia FC, Lugo pasaría al Tiquire Flores Aragua y un 21 de marzo de 1974 al pentacampeon Nacional Portuguesa FC por tres temporadas (74, 75, 76), y aquí guindo los guayos, el calor llanero hizo que Ravelo anclará su vida en estas tierras que lo acobijaron con cariño. Que lo hizo cambiar, quizás pudo ser las lesiones y la implacable exigencia física, Ravelo buscó un nuevo horizonte donde su espíritu competitivo y su conocimiento del deporte pudieran seguir creciendo.
Para quienes lo recuerdan corriendo incansablemente por las canchas venezolanas, primero con las selecciones juveniles y primera categoría luciendo la camiseta blanco y verde del Distrito Federal, la vinotinto Sub 20 y los equipos profesionales de Galicia quien lo hizo profesional, luego con Tiquires Flores Aragua, para luego recaer en el pentacampeon nacional Portuguesa FC las temporadas del 74 al 76, defendiendo con garra y dejando el pellejo y el alma en cada jugada, la imagen de este fortachon, William Ravelo, ahora informado de negro y azul, con careta protectora, pero y su contador de bolas y Strikes en su mano, resulta, cuánto menos, curiosa.
Se preguntará la gente, ¿Qué llevó a este futbolista profesional a cambiar el césped del rectángulo por la arena, los goles por los conteos y la adrenalina de la fanaticada futbolera por la tensa calma que precede a cada lanzamiento.
Tras una carrera futbolística marcada por la disciplina y la constancia que se inicio en el conocido Colegio Santo Tomás Aquino, dónde dió sus primeros toques del balón, para luego recaer en la selección juvenil del Distrito Federal que lo hizo recibir el premio Atleta del Año, seleccionado por el prestigioso Círculo de Periodistas Deportivos en 1969, en el 70 fue sub campeón nacional con DF y campeón primera categoría en 1970, luego viajó al Suramericano sub 20 en Paraguay, con la selección nacional representó a Venezuela en los VI Juegos Deportivos Bolivarianos de Maracaibo en agosto 1970, en la Copa del mundo el 07 de junio 1970 , Torneo Independencia de Brasil (71), viajo con la Selección Preolímpica de fútbol a juegos de fogueo a Guadalupe y Martinica. Luego llegó el salto al profesional con el Galicia FC, Lugo pasaría al Tiquire Flores Aragua y un 21 de marzo de 1974 al pentacampeon Nacional Portuguesa FC por tres temporadas (74, 75, 76), y aquí guindo los guayos, el calor llanero hizo que Ravelo anclará su vida en estas tierras que lo acobijaron con cariño. Que lo hizo cambiar, quizás pudo ser las lesiones y la implacable exigencia física, Ravelo buscó un nuevo horizonte donde su espíritu competitivo y su conocimiento del deporte pudieran seguir creciendo.
Escogió el béisbol, un deporte arraigados en la cultura deportiva venezolana, se le presentó como no era un camino sencillo. Debería iniciar de nuevo, aprender las intrincadas reglas del béisbol, dominar el arte del conteo, desarrollar la autoridad en el terreno de juego y ganarse el respeto de jugadores, técnicos y managers, todo esto con mucha firmeza lo logro Ravelo, la misma entereza y pasión demostrada en el fútbol lo hizo con esta nueva disciplina, el béisbol.
Le tocó duro empezar de nuevo a estudiar, practicar y sobre todo desarrollar un ojo clínico para discernir las jugadas más difíciles, esas fracciones de segundos que definen un juego , y lo logró William Ravelo se convirtió en pocos años en unos de los umpire más respetado del béisbol aficionado de Portuguesa y de Venezuela, era llamado por la FVBA a cada Campeonato donde Y trabajo se ganaba los elogios de todos, su carisma, decencia y buen trato lo hicieron un árbitro fuera de clase.
Quienes lo vimos desempeñarse como árbitro de béisbol destacan su ecuanimidad, su concentración y la firmeza de sus decisiones. Quizás, su experiencia en el fútbol donde fue un virtuoso con el balón, dónde las discusiones con los sopla pitos son moneda corriente, le brindó una herramienta única para enfrentar situaciones de mucha fricción en el diamante.



Comentarios
Publicar un comentario