Eduardo Falcón, pasión por el sóftbol.

 Serie: Leyenda deportiva

Eduardo Falcón, pasión por el sóftbol

Mario Manzanares
Que difícil es escribir sobre estos personajes al que yo conocí cuando me iniciaba en el reporterismo gráfico, su imponente personalidad y su sobriedad detrás del catcher hacia de los encuentros seguridad de buen partido. También quiero mencionar que su buen trabajo en el sóftbol internacional lo llevo a ser el primer venezolano que ingresa al Hall de la Fama del softbol americano.
 

En los anales del sóftbol venezolano, pocos nombres resuenan con tanto respeto y admiración como el de Eduardo Falcón. Un hombre cuya vida ha sido un testimonio de dedicación, integridad y pasión por este deporte.
Una trayectoria impecable en el campo.
Desde sus inicios, Falcón demostró un compromiso inquebrantable con el sóftbol. Su ascenso a árbitro internacional no fue casualidad; fue el resultado de años de estudio, práctica y un profundo conocimiento de las reglas del juego. En cada partido, su presencia era sinónimo de orden y justicia. Reconocido por su manejo sobrio e impecable en los juegos, Falcón tenía la habilidad de mantener la calma bajo presión, tomando decisiones certeras que eran respetadas por jugadores, entrenadores y aficionados por igual. Su carácter sereno y su autoridad natural le permitían controlar el ritmo del juego, asegurando que cada encuentro se desarrollara con la mayor equidad.
Más allá del terreno de juego
La influencia de Eduardo Falcón trascendió el campo de juego. Como coordinador de cursos de la Federación de Sóftbol, jugó un papel crucial en la formación de nuevas generaciones de árbitros, compartiendo su vasta experiencia y conocimientos. Su visión lo llevó a fundar la Liga de Árbitros Independiente en Araure, una iniciativa que fortaleció la estructura arbitral local y proporcionó una plataforma para el desarrollo de nuevos talentos.
Su experiencia y liderazgo fueron solicitados en los escenarios más importantes. Fue coordinador de árbitros en juegos nacionales juveniles, donde su guía fue fundamental para el desarrollo de jóvenes talentos. Además, su pericia lo llevó a ser coordinador de árbitros en varios campeonatos internacionales fuera de Venezuela, elevando el prestigio del arbitraje venezolano en el ámbito global.
Un legado de valores
Hoy, ya jubilado, Eduardo Falcón sigue siendo un referente. Más allá de sus logros profesionales, su vida personal es un reflejo de los mismos valores que lo hicieron grande en el deporte. Conocido como un buen esposo, excelente profesional, buen padre y, sobre todo, una mejor persona, Falcón encarna la esencia del deportista integral. Su legado no solo se mide en los partidos que arbitró o los cursos que coordinó, sino en el impacto positivo que tuvo en cada vida que tocó, dejando una huella imborrable en el sóftbol venezolano y en el corazón de quienes tuvieron el privilegio de conocerlo.

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