Riki Almao
Ricardo "Ricky" Almao
El Trotamundos de Acarigua
Mario Manzanares
Acarigua en toda su rica historia ha tenido personajes de la vida diaria que han hecho de esta bella ciudad un ícono de historias populares y personas que se quedaron en el recuerdo de muchos. Es el caso de un hombre que se dió a conocer primeramente como un músico Popular, que anduvo por las calles de Acarigua con su gorro tejido a mano, un cuatro y una sinfonía en su boca y entonando bellas melodías se ganaba su sustento, me refiero a nada menos que Ricardo Almao.
El gran Riki Almao al lado de Arnoldo León, presidente de la Asociación de Atletismo de Portuguesa.Pero no conforme con esa música que llevaba por dentro, déjenme decirle que viene de una familia que todos saben sacarle melodías tanto a cuatros como a guitarras, recuerdo a Enrique "Kiko" Santeliz, o a Luis "Chazan" Rincones, entre otros familiares de Ricardo.
Quien no le compró un pancito al amigo Ricky cuando en las calurosas mañanas y cuando el filo aprieta y hay que echar mano de los famosos parchos estomacales o quita ruidos, en el centro con su triciclo por la Libertador o Alianza, por allí parado en una esquina estaba el flaco Ricardo Almao listo para atenderte.
Años después vimos a este singular hombre de pueblo corriendo, un especial estilo con su perolita de agua en su mano dándole con furia a las calles y avenidas y se hizo corredor de carreras de aliento, se hizo maratonista y se dió a respetar en las categorías que su edad le permitió participar y se hizo leyenda.
Participó en infinidades de carreras de índole local y hasta nacional, logrando importantes triunfos que llegó a ser uno de los mejores corredores de Portuguesa y de Venezuela, logrando dejar su nombre en lo más alto del filamento atlético nacional.
Se hizo corredor, escuché que fue por prescripción médica, en un chequeo un médico le dijo que tratará de hacer alguna actividad atlética para estirar su vida y así lo hizo, comenzó a correr y le gustó tanto que se enamoro del atletismo y lo hizo también que se ganó el cariño y el respeto de todos los corredores.
Era un peleador en cada carrera, en el asfalto era difícil de vencer y porfiado como nadie, poco consejos tomaba porque decía que el estaba para dar consejos y no para recibir, Pero igual los corredores con más años como corredor que él le decían como mejorar su rendimiento. Entrenaba fuerte, rodaba fuerte y corría diario hasta cuatro horas dónde consumía muchos kilómetros.
Una vez nos topamos con el, en los cerros de Río Acarigua y ya nosotros (Colmenares, Sulbaran, Guillermo Rojas, Angel Vásquez, mi persona entre otros, le dijimos que regresará con nosotros y solo respondió aún tengo que subir más alto, así era este formidable hombre que siempre se esmeró por ser pionero y el mejor en lo que hacía. Un día dejo de correr nos enteramos que había sido arrollado por un vehículo que lo llevo a una cama, y no pudo salir de ella, pienso que la desesperación a su forma de ver la vida y de llevar su vida lo llevo a una depresión profunda con el desenlace que todos sabemos, su partida física de este mundo, que conoció la valía y disposición a la vida de este trotamundo portugueseño a carta cabal que puso muy en alto el gentilicio de su pueblo donde quiera que participó carreras de alimentos. Aquí dejaste para la posteridad y el recuerdo tu nombre que será recordado por siempre por todo lo bueno que hiciste por ti, tu familia y por el maratonista portugueseño, hasta siempre apreciado Riki Almao. Descansa en paz.

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